Quiénes Somos

Somos la panadería más antigua de Magallanes
Innovación, vanguardia y tradición
Hoy contamos con más de 1000 m2 destinados a la industria alimenticia
Queques Granny
Un compromiso con la calidad y el buen servicio

Quiénes Somos

Historia

Somos una empresa familiar que nació a principios del siglo XX en la ciudad de Punta Arenas, Patagonia Chilena, enfocada principalmente en la elaboración de pan, pero que hoy ha diversificado su oferta de productos y servicios: pasteles, tortas, postres, empanadas, comida preparada, refrigerada y congelada además de un extraordinario servicio de cafetería y concesiones sustentado en sus ya clásicas recetas buscan entregar el tradicional sabor y aroma surgido de un horno con más de un siglo de historia.

Desde siempre hemos tenido un fuerte compromiso con la calidad y el buen servicio, innovando ya sea en nuestros locales o en los productos que diariamente satisfacen las necesidades de la familia magallánica, sin perder jamás nuestra identidad como la panadería más antigua de Punta Arenas.

Nuestro objetivo final es que con el apoyo de nuestros clientes, nos desarrollemos diariamente en el amplio mercado de los productos alimenticios de tal forma de satisfacer las necesidades de nuestros consumidores, siendo nuestra principal tarea la de encantar siempre el paladar de todos ellos.

La herencia de nuestra familia es su larga tradición panadera: fundada en Punta Arenas en el año 1914 por Pablo Musac Musac y su esposa Margarita Mimica Marusic.

El negocio –cuyo nombre original fue Panadería Universal- comenzó como una sencilla amasandería que contaba con un horno pequeño donde se elaboraba el ya tradicional pan de la época. A poco andar y gracias al enorme esfuerzo de Pablo y Margarita el negocio prosperó, por lo que se vieron obligados a crecer junto con él: Se construyó un gran horno a leña y se instalaron maquinarias y equipos traídos en barco desde Europa –única opción para la época- lo que les dio obviamente la posibilidad de aumentar su capacidad de producción.  Son estos mismos elementos los que aún hoy dan ese sabor, color y aroma inconfundible a nuestros productos.

Con la muerte de Pablo en el año 1941, fue la matriarca de la familia quién asumió el liderazgo de la incipiente industria: marraquetas, flautas, hallullas, tapados y apolos junto al más famoso de todos, el pan negro, se vendían cada día atendidos siempre por “la Nona” –como era conocida Margarita-. Más de cuatro décadas pasaron, hasta que Amelia una de sus hijas, heredera de esta pasión panadera, toma la administración hasta el día de su fallecimiento en el año 2010.

A más de un siglo de su creación, estamos convencidos de que el tremendo esfuerzo puesto por nuestros antepasados no puede ser en vano y seguimos embarcados en lo que debe de ser el más bello de los proyectos: encantar ahora a las nuevas generaciones, a esos hijos, nietos y bisnietos de aquellos que alguna vez con sacrificio y esfuerzo, venidos de lugares tan distantes y distintos decidieron hacer de Magallanes su hogar.